Calafateando I

Tanta espacialidaden rincones ciegos,
carcome la volutad de comunicarse.

Una ola de la nada espasmodica,
me revuelca en la arena raspante.

La piel se abre
liberando la sangre y la memoria;
y la espuma iodosa arde
sin dolor,
solo con vehemencia.

El autoconocimiento
es un veneno del que bebo a diario.

Voy muriendo a cada paso,
porque saber mata,
pero tambien enriquecen
las experiencias que vivo.

Crecer y hacer
son ineludibles atajos
del que esta viviendo

marzo 2008

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